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nydus/Leaves of GrassPublic
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Table of Contents

Un Canto de Alegrías

¡O hacer la canción más jubiloso!

  • ¡Llena de música⁠—llena de virilidad, femineidad, infancia!
  • Llena de ocupaciones comunes⁠—llena de grano y árboles.

¡Oh, por las voces de los animales! ¡Oh, por la rapidez y el equilibrio de los peces! ¡Oh, por la caída de las gotas de lluvia en una canción! ¡Oh, por el sol y el movimiento de las olas en una canción!

¡Oh, la alegría de mi espíritu! Está libre de jaulas; ¡se dispara como un relámpago!

No basta con tener este globo o un tiempo determinado, tendré miles de globos y todo el tiempo.

¡Oh, las alegrías del maquinista! ¡Ir con una locomotora!

¡Oír el siseo del vapor, el chirrido alegre, el silbato de vapor, la locomotora riendo!

¡Empujar con fuerza irresistible y alejarse a toda velocidad en la distancia.

¡Oh, el alegre paseo por campos y laderas!

Las hojas y flores de las hierbas más comunes, la húmeda y fresca quietud de los bosques, el exquisito olor de la tierra al romper el alba, y durante toda la mañana.

¡Oh, las alegrías del jinete y de la amazona! La silla, el galope, la presión sobre el asiento, el fresco gorgoteo junto a las orejas y el cabello.

¡Oh, las alegrías del bombero! Oigo la alarma en plena noche, ¡oigo campanas, gritos! ¡Atravieso a la gente, corro! La vista de las llamas me enloquece de placer.

¡Oh, la alegría del luchador de músculos fornidos, que se eleva en la arena en perfecta condición, consciente de su poder, sediento por encontrarse con su oponente.

¡Oh, la alegría de esa vasta simpatía elemental que solo el alma humana es capaz de generar y emitir en flujos constantes e ilimitados!

¡Oh, las alegrías de la madre! La vigilancia, la resistencia, el amor precioso, la angustia, la vida pacientemente entregada.

¡Oh la alegría del incremento, el crecimiento, la recuperación,

La alegría de calmar y pacificar, la alegría de la concordia y la armonía.

O volver al lugar donde nací,

  • Oír cantar los pájaros una vez más,
  • Rondar por la casa y el granero y por los campos una vez más,
  • Y por el huerto y a lo largo de los viejos caminos una vez más.

Oh, haber crecido en bahías, lagunas, caletas o a lo largo de la costa, Continuar y emplearme allí toda mi vida, El olor salobre y húmedo, la orilla, las hierbas saladas expuestas con la marea baja, El trabajo de los pescadores, el trabajo del pescador de anguilas y del pescador de almejas; Vengo con mi rastrillo de almejas y mi pala, vengo con mi lanza de anguilas, ¿Está la marea baja? Me uno al grupo de mariscadores en los llanos, Río y trabajo con ellos, bromeo en mi trabajo como un joven brioso; En invierno tomo mi cesta de anguilas y mi lanza de anguilas y salgo a pie sobre el hielo⁠—llevo un hacha pequeña para abrir agujeros en el hielo, Mírame bien abrigado yendo alegremente o regresando por la tarde, mi prole de chicos duros acompañándome, Mi prole de muchachos grandes y medio crecidos, que no aman estar con nadie tanto como aman estar conmigo, De día para trabajar conmigo, y de noche para dormir conmigo.

Otra vez en tiempo cálido en una barca, para levantar las jábegas de langostas donde están hundidas con pesadas piedras, (conozco las boyas),

Oh, la dulzura de la mañana del quinto mes sobre el agua mientras remo justo antes de la salida del sol hacia las boyas,

  • Hago subir las trampas de mimbre en pendiente,
  • las langostas verde oscuras se desesperan con sus pinzas al sacarlas,
  • inserto estacas de madera en las articulaciones de sus tenazas,
  • voy a todos los lugares uno tras otro,
  • y luego remo de regreso a la orilla,

Allí, en una enorme caldera de agua hirviendo, las langostas serán hervidas hasta que su color se vuelva escarlata.

Otra vez la captura de caballas, Voraces, locas por el anzuelo, cerca de la superficie, parecen llenar el agua por millas;

Otra vez pescando robalos en la bahía de Chesapeake, yo siendo uno de la tripulación de rostros morenos;

Otra vez curricando para pescar anjovas frente a Paumanok, permanezco con el cuerpo firme, Mi pie izquierdo está en la borda, mi brazo derecho arroja lejos los rollos de cuerda delgada, A la vista a mi alrededor el viraje rápido y los dardos de cincuenta botes, mis compañeros.

¡Oh, navegar por los ríos!

  • El viaje bajando por el San Lorenzo,
  • el soberbio paisaje,
  • los vapores,
  • Los barcos navegando,
  • las Mil Islas,
  • la ocasional balsa de madera y los balseros con remos de pértiga de largo alcance,
  • Las pequeñas chozas en las balsas, y el hilo de humo al cocinar la cena por la tarde.

(¡O algo pernicioso y terrible! ¡Algo alejado de una vida mezquina y piadosa! ¡Algo no probado! ¡Algo en trance! ¡Algo escapado del anclaje y navegando en libertad!)

O trabajar en minas, o forjar hierro,

  • Fundición, la fundición misma,
  • el rudo y alto techo,
  • el amplio y sombreado espacio,
  • El horno, el líquido caliente vertido y corriendo.

¡O reanudar las alegrías del soldado!

  • ¡Sentir la presencia de un comandante valiente —sentir su simpatía!
  • ¡Contemplar su calma— abrigarse en los rayos de su sonrisa!
  • ¡Ir a la batalla— oír tocar las cornetas y batir los tambores!
  • ¡Oír el estruendo de la artillería— ver el brillo de las bayonetas y de los cañones de los mosquetes bajo el sol!
  • ¡Ver a los hombres caer y morir y no quejarse!
  • ¡Probar el sabor salvaje de la sangre— ser tan diabólico!
  • ¡Regocijarse así ante las heridas y las muertes del enemigo.

¡Oh, las alegrías del ballenero! ¡Oh, recorro de nuevo mi viejo crucero!

Siento el movimiento del barco bajo mí, siento las brisas del atlántico abanicándome, escucho de nuevo el grito lanzado desde el tope del mástil: ¡Allí... sopla!

De nuevo salto al aparejo para mirar con los demás; descendemos, locos de emoción, salto al bote arriado, remamos hacia nuestra presa donde yace,

Nos acercamos sigilosos y silenciosos, veo la masa montañosa, letárgica, tomando el sol, veo al arponero de pie, veo el arma lanzada desde su brazo vigoroso;

¡Oh, rápido de nuevo mar adentro la ballena herida, hundiéndose, corriendo a barlovento, me remolca,

De nuevo la veo subir a respirar, remamos cerca otra vez, veo una lanza clavada en su costado, hundida profundamente, girada en la herida,

De nuevo retrocedemos, la veo hundirse otra vez, la vida se le va rápidamente,

Al levantarse arroja sangre a chorros, la veo nadar en círculos cada vez más estrechos, cortando velozmente el agua; la veo morir,

Da un salto convulsivo en el centro del círculo, y luego cae llana e inmóvil en la espuma ensangrentada.

¡Oh, la vieja madurez en mí, mi gozo más noble de todos!

Mis hijos y mis nietos, mis cabellos y mi barba blancos, Mi amplitud, mi calma, mi majestad, surgidas del largo trecho de mi vida.

¡Oh, maduro gozo de la feminidad! ¡Oh, felicidad al fin!

Tengo más de ochenta años de edad, soy la madre más venerable, ¡Qué clara es mi mente—cómo se acercan todos a mí!

  • ¿Qué atracciones son estas más allá de cualquier otra anterior?
  • ¿qué lozanía más allá de la lozanía de la juventud?
  • ¿Qué belleza es esta que desciende sobre mí y brota de mí?

¡Oh, las alegrías del orador! Inflar el pecho, hacer rodar el trueno de la voz desde las costillas y la garganta,

Hacer que la gente se enfade, llore, odie, desee, junto con uno mismo,

Liderar a América⁠—sojuzgar a América con una gran lengua.

Oh, la dicha de mi alma apoyada en su propio equilibrio, recibiendo identidad a través de las materialidades y amándolas, observando los caracteres y absorbiéndolos,

Mi alma vibró de vuelta hacia mí desde ellos, desde la vista, el oído, el tacto, la razón, la articulación, la comparación, la memoria y similares,

La vida real de mis sentidos y mi carne trascendiendo mis sentidos y mi carne,

Mi cuerpo terminado con las materialidades, mi vista terminada con mis ojos materiales,

Me demostró este día más allá de toda duda que no son mis ojos materiales los que al fin ven,

Ni mi cuerpo material el que al fin ama, camina, ríe, grita, abraza, engendra.

¡Oh, las alegrías del granjero!

  • ¡Alegrías del de Ohio, del de Illinois, del de Wisconsin, del canadiense, del de Iowa, del de Kansas, del de Misuri, del de Oregón!
  • Levantarse al romper el alba y salir con ligereza a trabajar,
  • Arar la tierra en otoño para los cultivos de invierno,
  • Arar la tierra en primavera para el maíz,
  • Cuidar los huertos, injertar los árboles, cosechar manzanas en otoño.

O bañarse en la piscina, o en un buen lugar de la orilla,

  • ¡Salpicar el agua!
  • andar con el agua hasta los tobillos, o correr desnudo por la orilla.

¡Oh, realizar el espacio! La plenitud de todo, que no hay límites, Emerger y ser del cielo, del sol y la luna y las nubes voladoras, como uno con ellos.

¡Oh, la alegría de una viril individualidad!

  • No ser servil con nadie, no someterse a nadie, ni a ningún tirano conocido o desconocido,
  • Caminar con la cabeza erguida, con paso ágil y elástico,
  • Mirar con la mirada serena o con ojo centelleante,
  • Hablar con voz plena y sonora desde un pecho amplio,
  • Confrontar con tu personalidad todas las demás personalidades de la tierra.

¿Conoces las excelentes alegrías de la juventud?

  • ¿Alegrías de los queridos compañeros y de la palabra alegre y el rostro riente?
  • ¿Alegría del día radiante de luz gozosa, alegría de los juegos de amplio aliento?
  • ¿Alegría de la música dulce, alegría del salón iluminado y los bailarines?
  • ¿Alegría de la cena abundante, la fuerte juerga y la bebida?

¡Mas oh, alma mía suprema! ¿Conoces los gozos del pensamiento melancólico?

  • ¿Gozos del corazón libre y solitario, el corazón tierno y sombrío?
  • ¿Gozos del paseo solitario, del espíritu inclinado pero orgulloso, del sufrimiento y la lucha?
  • ¿Los dolores agonizantes, los éxtasis, gozos de las solemnes meditaciones de día o de noche?
  • ¿Gozos del pensamiento de la Muerte, las grandes esferas del Tiempo y el Espacio?
  • ¿Gozos proféticos de los ideales de un amor mejor y más elevado, la esposa divina, la dulce, eterna y perfecta compañera?

Gozos todos tuyos, oh inmortal, gozos dignos de ti, oh alma.

Oh, mientras viva para ser el soberano de la vida, no un esclavo,

Para enfrentar la vida como un poderoso conquistador,

Sin humos, sin hastío, no más quejas ni críticas despectivas,

A estas orgullosas leyes del aire, del agua y de la tierra, probando que mi alma interior es inexpugnable,

Y nada exterior tomará jamás el mando sobre mí.

Porque no canto solo las alegrías de la vida, repitiendo—¡la alegría de la muerte! El hermoso toque de la Muerte, calmando y entumeciendo unos momentos, por razones, Yo mismo descargando mi cuerpo excretor para ser quemado, o vuelto polvo, o enterrado, Mi cuerpo real sin duda me queda para otras esferas, Mi cuerpo evacuado ya no es nada para mí, retornando a las purificaciones, ulteriores oficios, usos eternos de la tierra.

¡Oh, atraer por algo más que la atracción! Cómo es no lo sé, ¡mas vedlo! eso algo que a ninguno de los otros obedece, Es ofensivo, nunca defensivo⁠—mas cuán magnéticamente atrae.

¡O luchar contra grandes adversidades, encontrar a los enemigos sin desfallecer!

¡Estar enteramente solo con ellos, descubrir cuánto uno puede soportar!

¡Mirar la lucha, la tortura, la prisión, el oprobio popular, cara a cara!

¡Subir al cadalso, avanzar hacia las bocas de los cañones con perfecta desenvoltura!

¡Ser en verdad un Dios!

¡Oh, zarpar hacia alta mar en un barco!

  • Dejar esta firme tierra insoportable,
  • Dejar la cansada monotonía de las calles, las aceras y las casas,
  • Dejarte, oh, tierra sólida e inmóvil, y al subir a un barco,
  • ¡Navegar y navegar y navegar!

¡Oh, tener desde ahora la vida como un poema de nuevas alegrías!

¡Bailar, batir las manos, exultar, gritar, dar saltos, brincar, rodar, flotar!

¡Ser un marinero del mundo con rumbo a todos los puertos, Un barco mismo, (mirad en verdad estas velas que despliego al sol y al aire), Un barco veloz e inflado lleno de ricas palabras, lleno de alegrías.

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