¡Oh mar! Me rindo a ti también—adivino lo que quieres decir, contemplo desde la playa tus dedos curvos e invitadores, creo que te niegas a marcharte sin sentirme,
Debemos dar una vuelta juntos,
Me despojo de la ropa, apúrate a ocultarme de la vista de tierra,
Acúchame con suavidad, mécedeme en un sopor de olas,
Salpícame de humedad amorosa, puedo corresponderte.
Mar de dilatadas olas de fondo, Mar que exhala alientos amplios y convulsos, Mar de la salmuera de la vida y de tumbas aún no cavadas mas siempre listas, Aullador y cavador de tormentas, mar caprichoso y primoroso, Soy integral contigo, yo también soy de una fase y de todas las fases.
Partícipe del flujo y del reflujo soy, ensalzador del odio y de la conciliación,
Ensalzador de los amigos y de los que duermen en los brazos unos de otros.
Yo soy aquel que atestigua la simpatía,
(¿Haré mi lista de cosas en la casa y omitiré la casa que las sustenta?)
No soy el poeta de la bondad solamente, no me niego a ser el poeta de la maldad también.
¿Qué exclamación es esta sobre la virtud y sobre el vicio? El mal me impulsa y la reforma del mal me impulsa, permanezco indiferente, Mi paso no es el paso de quien busca culpas ni de quien rechaza, Humedezco las raíces de todo lo que ha crecido.
¿Temiste alguna escrófula salida del embarazo incesante? ¿Adivinaste que las leyes celestiales aún deben ser reelaboradas y rectificadas?
Encuentro un lado un equilibrio y el lado antípoda un equilibrio,
Doctrina blanda como ayuda firme doctrina estable, Pensamientos y actos del presente nuestro estímulo y pronta partida.
Este minuto que me llega a través de los decillones pasados,
No hay nada mejor que él y el ahora.
Lo que se portó bien en el pasado o se porta bien hoy no es tanta maravilla,
La maravilla es siempre y siempre cómo puede haber un hombre mezquino o un infiel.