Ven, te llevaré bajo este exterior impasible, te diré qué decir de mí, publica mi nombre y cuelga mi retrato como el del amante más tierno, el amigo, el retrato del amante, de quien su amigo, su amante, era más devoto, que no estaba orgulloso de sus cantos, sino del océano desmedido de amor que llevaba dentro, y lo derramó libremente, que a menudo caminaba solitario pensando en sus queridos amigos, en sus amantes, que pensativo, lejos de aquel a quien amaba, yacía a menudo desvelado e insatisfecho por la noche, que conocía demasiado bien el temor enfermo, enfermo, de que quien él amaba pudiera serle secretamente indiferente, cuyos días más felices transcurrieron lejos, por los campos, en los bosques, en las colinas, él y otro vagando de la mano, ellos dos apartados de los demás hombres, que a menudo, al callejear por las calles, rodeaba con su brazo el hombro de su amigo, mientras el brazo de su amigo reposaba también sobre él.
When I Heard at the Close of the Day
Cuando al final del día supe cómo mi nombre había sido acogido con aplausos en la capital, aun así no fue una noche feliz para mí la que siguió, Y otras veces, cuando festejaba, o cuando mis planes se cumplían, aun así no era feliz, Pero el día en que me levanté al alba del lecho de perfecta salud, refrescado, cantando, inhalando el aliento maduro del otoño,