Life and Death
Los dos viejos y sencillos problemas siempre entrelazados, Muy nuestros, esquivos, presentes, desconcertantes, bregados. Por cada época sucesiva insolubles, transmitidos, A la nuestra de hoy—y nosotros los transmitimos igual.
La voz de la lluvia
—¿Y tú quién eres? —dije a la suave lluvia que caía, la cual, cosa extraña, me dio una respuesta, aquí traducida:
Soy el Poema de la Tierra, dijo la voz de la lluvia, eterna asciendo impalpable de la tierra y del fondo del mar, hacia el cielo, de donde, vagamente formada, totalmente cambiada y aun así la misma, desciendo para lavar las sequías, las partículas, las capas de polvo del globo, y todo lo que en ellos sin mí no sería sino semillas, latentes, no nacidas; y por siempre, de día y de noche, devuelvo la vida a mi propio origen, y lo purifico y embellezco;
(Pues el canto, brotando de su cuna, tras cumplirse, errando, atendido o desatendido, debidamente con amor regresa.)
Pronto llegará el aguijón del invierno
Pronto llegará el desquite del invierno; pronto estas ligaduras gélidas se desatarán y fundirán—Un poco de tiempo, Y el aire, el suelo, la ola, se impregnarán de suavidad, esplendor y crecimiento—mil formas sezarán De estos terrones muertos y fríos como de tumbas modestas. Tus ojos, oídos—todos tus mejores atributos—todo lo que percibe la belleza natural, Despertarán y se saciarán. Percibirás los simples espectáculos, los delicados milagros de la tierra, Dientes de león, trébol, la hierba