espléndido y cálido el sol de la tarde brilla, Verde el verdureo de pleno verano y fresca sopla la brisa juguetona, Sobre orgullosas y pacíficas ciudades y el brazo de mar en medio.
Pero el ejercicio y el desfile han terminado, marchan de regreso a los cuart、eles, ¡Oigan tan solo esa aprobación de manos! ¡Oigan qué aplauso!
Al disiparse y apartarse ahora las multitudes errantes—mas nosotros, viejo, No por nada te he traído aquí—debemos quedarnos, Tú para hablar a tu vez, y yo para escuchar y contar.
Cavalry Crossing a Ford
Una línea en largo orden donde serpentean entre verdes islas, Toman un curso sinuoso, sus brazos brillan al sol—escuchad el sonoro entrechoque, Mirad el río plateado, en él los caballos chapoteadores se detienen remolones a beber, Mirad a los hombres de rostro moreno, cada grupo, cada persona un cuadro, el descanso negligente sobre las sillas, Unos emergen en la opuesta orilla, otros apenas entran en el vado—mientras, Escarlata y azul y de nívea blancura, Las banderas guía ondean alegres al viento.
Bivac en la ladera de una montaña
Veo ante mí ahora un ejército en marcha que se detiene, Abajo, un valle fértil extendido, con graneros y los huertos del verano, Detrás, las laderas escalonadas de una montaña, abruptas, que por partes se elevan altas, Rotas, con rocas, con cedros adheridos, con siluetas altas oscuramente vistas,