Aquellas nubes de entierro que bajan victoriosas listas para devorarlo todo, Mirando, en silencio
No llores, niño, No llores, amor mío,
Con estos besos déjame quitar tus lágrimas, Las nubes voraces no vencerán por mucho tiempo, No poseerán por mucho tiempo el cielo, solo devoran las estrellas en apariencia, Júpiter emergerá, sé paciente, vuelve a mirar otra noche, las Pléyades emergerán, Son inmortales, todas esas estrellas tanto plateadas como doradas volverán a brillar, Las grandes estrellas y las pequeñas volverán a brillar, ellas perduran, Los vastos soles inmortales y las lunas pensativas de larga duración volverán a brillar.
¿Entonces, niño queridísimo, lloras tú solo por Júpiter? ¿Consideras tú solo el entierro de las estrellas?
Algo hay,
(Con mis labios consolándote, añadiendo susurro, te doy la primera insinuación, el problema y la indirecta,)
Algo hay más inmortal aun que las estrellas,
(Muchos los entierros, muchos los días y las noches, que pasan,)
Algo que ha de perdurar más aun que el lustroso Júpiter, * Más que el sol o cualquier satélite en órbita, * O las radiantes hermanas las Pléyades.
El mundo bajo la salmuera
El mundo bajo la salmuera, Bosques en el fondo del mar, las ramas y las hojas, Lechuga de mar, vastos líquenes, extrañas flores y semillas, la