las inmensidades informes del espacio, ¿Cómo podría pensar, cómo respirar un solo aliento, cómo hablar, si, fuera de mí mismo, no pudiera lanzarme hacia esos
Rápido me marchito al pensar en Dios, en la Naturaleza y sus maravillas, el Tiempo, el Espacio y la Muerte, mas yo, volviéndome, te invoco oh alma, tú, mi Yo verdadero, y he aquí que tú dominas con suavidad los orbes, tú desafías al Tiempo, sonríes contenta ante la Muerte, y llenas, colmas por completo las inmensidades del Espacio.
Más grandes que estrellas o soles, Límite oh alma emprendes el viaje;
¿Qué amor que el tuyo y el nuestro podría amplificarse más?
¿Qué aspiraciones, deseos, compiten con los tuyos y los nuestros oh alma?
¿Qué sueños del ideal? ¿Qué planes de pureza, perfección, fuerza,
¿Qué alegre disposición por el bien de los otros a renunciar a todo?
¿Por el bien de los otros a sufrirlo todo?
Ajustando cuentas de antemano, oh alma, cuando tú, cumplido el tiempo,
Cruzados todos los mares, sorteados los cabos, concluido el viaje,
Rodeada, te enfrentas a Dios, le haces frente, te rindes, alcanzada la meta,
Como colmada de amistad, de amor completo, hallado el Hermano Mayor,
El Menor se derrite de ternura en sus brazos.