De nada vale el tiempo ni el lugar—de nada vale la distancia, estoy con ustedes, hombres y mujeres de una generación, o de tantas y tantas generaciones por venir,
- Así como se sienten al mirar el río y el cielo, así me sentí,
- Así como cualquiera de ustedes es uno de una multitud viviente, yo fui uno de una multitud,
- Así como ustedes se sienten refrescados por la alegría del río y su caudal brillante, yo fui refrescado,
- Así como se paran y se apoyan en la barandilla, pero se apresuran con la rápida corriente, yo me paré y sin embargo fui apresurado,
- Así como ustedes miran los mástiles incontables de los barcos y los tubos de gruesos troncos de los vapores, los miré.
Yo también muchas y muchas veces crucé el río de antaño, * Observé las gaviotas del duodécimo mes, las vi en lo alto del aire flotando con alas inmóviles, oscilando el cuerpo, * Vi cómo el amarillo reluciente iluminaba partes de sus cuerpos y dejaba el resto en profunda sombra, * Vi los círculos de lento giro y el gradual desplazamiento hacia el sur, * Vi el reflejo del cielo de verano en el agua, * Tuve los ojos deslumbrados por el sendero titilante de los rayos, * Miré los finos radios centrífugos de luz alrededor de la forma de mi cabeza en el agua iluminada por el sol, * Miré la bruma en las colinas hacia el sur y hacia el sudoeste, * Miré el vapor mientras volaba en vellones teñidos de violeta, * Miré hacia la bahía baja para advertir las embarcaciones que llegaban, * Vi su aproximación, vi a bordo de aquellas que estaban cerca de mí, * Vi las velas blancas de las goletas y los balandros, vi los barcos anclados, * Los marineros trabajando en el aparejo o a horcajadas sobre lasvergas, * Los palos redondos, el movimiento oscilante de los cascos, los esbeltos banderines serpentinos, * Los vapores grandes y pequeños en movimiento, los prácticos en sus