Ven, dijo mi Alma, tales versos para mi Cuerpo escribamos, (pues somos uno,) que si yo tras la muerte invisiblemente torno, o, mucho, mucho después, en otras esferas, ante algún grupo de amigos reanudando los cantos, (Alineados con la tierra, los árboles, los vientos, las olas tumultuosas,) siempre con una sonrisa complacida pueda seguir, siempre y aún más hacer míos los versos—como, primero, aquí y ahora, firmando por el Alma y el Cuerpo, les pongo mi nombre,
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Epígrafe
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