O ya no podemos esperar más, También nosotros nos embarcamos, oh alma, Alegres nosotros también nos lanzamos a mares sin rutas, Sin miedo a navegar hacia costas desconocidas sobre olas de éxtasis, En medio de los vientos que nos mecen, (tú oprimiéndome contra ti, yo contra mí a ti, oh alma,) Canto libre, entonando nuestro canto a Dios, entonando nuestro canto de agradable exploración.
Con risa y muchos besos, (Que otros critiquen, que otros llore el pecado, el remordimiento, la humillación,) Oh alma, tú me complaces, yo a ti.
Ah más que ningún sacerdote oh alma nosotros también creemos en Dios, Pero con el misterio de Dios no nos atrevemos a jugar.
Oh alma, tú me agradas, yo a ti, Surcando estos mares, o en los montes, o desvelados en la noche, Pensamientos, silenciosos pensamientos del Tiempo, del Espacio y de la Muerte, como aguas que fluyen, Me conducen en verdad como a través de regiones infinitas, Cuyo aire respiro, cuyas ondas escucho, me lavan por entero, Báñame, oh Dios, en ti, ascendiendo hacia ti, Yo y mi alma para movernos en tu órbita.
¡Oh tú trascendente, sin nombre, la fibra y el aliento, Luz de la luz, que irradias universos, tú el centro de ellos, Tú el centro más potente de lo verdadero, lo bueno, lo amoroso, Tú fuente moral, espiritual —fuente del afecto— tú reservorio,
(Oh alma mía pensativa —oh sed insatisfecha— ¿no aguardas allí? ¿No aguardas acaso por nosotros en alguna parte allí al Camarada perfecto?)
Tú pulso —tú el motivo de las estrellas, soles, sistemas, Que, en círculos, se mueven con orden, seguros, armoniosos, A través de las inmensidades informes del espacio, ¿Cómo podría pensar, cómo respirar un solo aliento, cómo hablar, si, fuera de mí mismo, no pudiera lanzarme hacia esos universos superiores?
Rápido me marchito al pensar en Dios, en la Naturaleza y sus maravillas, el Tiempo, el Espacio y la Muerte, mas yo, volviéndome, te invoco oh alma, tú, mi Yo verdadero, y he aquí que tú dominas con suavidad los orbes, tú desafías al Tiempo, sonríes contenta ante la Muerte, y llenas, colmas por completo las inmensidades del Espacio.
Más grandes que estrellas o soles, Límite oh alma emprendes el viaje;
¿Qué amor que el tuyo y el nuestro podría amplificarse más?
¿Qué aspiraciones, deseos, compiten con los tuyos y los nuestros oh alma?
¿Qué sueños del ideal? ¿Qué planes de pureza, perfección, fuerza,
¿Qué alegre disposición por el bien de los otros a renunciar a todo?
¿Por el bien de los otros a sufrirlo todo?
Ajustando cuentas de antemano, oh alma, cuando tú, cumplido el tiempo,
Cruzados todos los mares, sorteados los cabos, concluido el viaje,
Rodeada, te enfrentas a Dios, le haces frente, te rindes, alcanzada la meta,
Como colmada de amistad, de amor completo, hallado el Hermano Mayor,
El Menor se derrite de ternura en sus brazos.