El muchacho carnicero se quita la ropa de matanza, o afila su cuchillo en el puesto del mercado, yo me detengo a disfrutar de su réplica y su andar arrastrado y su break-down.
Herreros de pechos sucios y velludos cercan el yunque,
- Cada uno tiene su maza,
- todos están listos,
- hay un gran calor en el fuego.
Desde el umbral cubierto de ceniza sigo sus movimientos,
- El perfil esbelto de sus cinturas se alinea con sus brazos fornidos,
- Los martillos se balancean por encima de la cabeza,
- por encima de la cabeza tan lento,
- por encima de la cabeza tan seguro,
No se apresuran, cada hombre golpea en su lugar.