Recorro la cubierta donde mi Capitán yace, Caído, frío y muerto.
Hush’d Be the Camps To-day
(4 de mayo de 1865)
Silenciosos estén los campamentos hoy, Y soldados dejadnos cubrir nuestras armas gastadas por la guerra, Y cada cual con alma meditabunda retirese a celebrar, La muerte de nuestro querido comandante.
No más para él las borrascosas luchas de la vida, ni la victoria ni la derrota—no más los oscuros acontecimientos del tiempo, que avanzan como nubes incesantes por el cielo.
Pero canta, poeta, en nuestro nombre, canta el amor que le tuvimos—porque tú, habitante de campamentos, lo conoces de verdad.
Mientras depositan allí el ataúd, Cantad—mientras le cierran las puertas de la tierra—una estrofa, Por los pesados corazones de los soldados.
Este polvo fue una vez el hombre
Este polvo fue antaño el hombre, * Sencillo, llano, justo y resuelto, * bajo cuya prudente mano, * Contra el más inmundo crimen de la historia conocido en tierra o siglo alguno, * Fue salvada la Unión de estos Estados.