La lejana cordillera, la riqueza y la esterilidad, los viejos bosques cargados de murciélago y musgo colgante, El olor a pino y la penumbra, la espantosa quietud natural, (aquí en estos densos pantanos el bandido lleva su fusil, y el fugitivo tiene su cabaña oculta;) Oh, la extraña fascinación de estos pantanos medio conocidos y medio impenetrables, infestados de reptiles, resonando con el bramido del caimán, los tristes ruidos del búho nocturno y el gato montés, y el zumbido de la cascabel, El sinsonte, el mimo americano, cantando toda la mañana, cantando durante la noche iluminada por la luna, El colibrí, el pavo salvaje, el mapache, la zarigüeya;
Un campo de maíz de Kentucky, el maíz alto, gracioso, de hojas largas, esbelto, ondeante, de verde brillante, con penachos, con hermosas mazorcas, cada una bien envuelta en su capacho;
¡Oh, corazón mío! ¡Oh, tiernas y feroces punzadas, no las soporto, voy a partir; oh, ser virginiano donde crecí! ¡Oh, ser caroliniano! ¡Oh, anhelos irreprimibles! Oh, volveré a la vieja Tennessee y nunca vagaré más.
Mannahatta
Iba yo pidiendo algo específico y perfecto para mi ciudad, Cuando, ¡he aquí!, brotó el nombre aborigen.
Ahora veo lo que hay en un nombre, en una palabra, líquida, cuerda, indómita, musical, autosuficiente, veo que la palabra de mi ciudad es esa palabra de antaño, Porque veo esa palabra anidada en nidos de bahías de agua, soberbia,