Su marcha veloz rodeada por miríadas de pequeñas embarcaciones no olvido cantar;
Ni el cometa que vino sin anunciarse desde el norte ardiendo en el cielo, Ni la extraña y enorme procesión de meteoros deslumbrante y clara cruzando sobre nuestras cabezas,
(Un momento, un momento largo navegó con sus esferas de luz sobrenatural sobre nuestras cabezas, Luego partió, cayó en la noche y se fue;)
De tales, e inconstante como ellos, canto—con destellos de ellos querría destellar y remendar estos cantos, ¡Tus cantos, oh año abigarrado de mal y de bien—año de presagios! ¡Año de cometas y meteoros fugaces y extraños—he aquí que incluso uno igualmente fugaces y extraño! Al cruzar raudo por ti, presto a caer y desaparecer, ¿qué es este canto, Qué soy yo mismo sino uno de tus meteoros?