Hacia el sur allá, yo gritando, con las alas batiendo lento, con las miríadas de gaviotas que invernan a lo largo de las costas de Florida,
De otro modo allí entre las riberas del Arkansas, el Río Grande, el Nueces, el Brazos, el Tombigbee, el Río Rojo, el Saskatchewan o el Osage, yo con las aguas de la primavera riendo y saltando y corriendo,
Al norte, sobre las arenas, en alguna bahía poco profunda de Paumanok, yo con bandadas de garzas níveas vadeando en el agua para buscar gusanos y plantas acuáticas,
Retirándome, trinando triunfante, el tirano, tras atravesar al cuervo con su pico, por diversión—y yo trinando triunfante,
La bandada migratoria de gansos salvajes posándose en otoño para reponerse, el cuerpo de la grey se alimenta, los centinelas de fuera se mueven con la cabeza erguida vigilando, y son relevados de vez en vez por otros centinelas—y yo alimentándome y turnándome con los demás,
En los bosques canadienses el alce, grande como un buey, acorralado por los cazadores, alzándose desesperadamente sobre sus patas traseras, y arremetiendo con las delanteras, las pezuñas filosas como cuchillos—y yo, arremetiendo contra los cazadores, acorralado y desesperado,
En la Mannahatta, calles, muelles, barcos, almacenes, y los incontables obreros trabajando en los talleres,
Y yo también de la Mannahatta, cantando acerca de ella—y no menos en mí mismo que el todo de la Mannahatta en sí,
Cantando el canto de Éstas, mis tierras siempre unidas—no más irremediablemente unido mi cuerpo, parte con parte, y hecho de mil diversas contribuciones una sola identidad, de lo que mis tierras están irremediablemente unidas y hechas una sola Identidad;