Tras el barco
Después del buque marino, después de los vientos silbantes, Después de las blancas y grises velas tensas en sus vergas y cabos, Abajo, una miríada y miríada de olas apresurándose, alzando el cuello, Aspirando en incesante fluir hacia la ruta del barco, Olas del océano burbujeantes y gorgoteantes, husmeando alegres, Olas, olas ondulantes, líquidas, desiguales, emuladoras, Hacia esa corriente vertiginosa, risueña y boyante, con curvas, Donde la gran nave navegando y virando desplazó la superficie, Olas mayores y menores en la extensión del océano fluyendo con anhelo, La estela del buque marino tras su paso, centelleante y juguetona bajo el sol, Una procesión abigarrada con no pocas motas de espuma y numerosos fragmentos, Siguiendo al majestuoso y rápido barco, en la estela siguiendo.