(Segundo Anexo)
¡Zarpa para siempre, yate Eidólon!
¡Leva el ancla a pique! Alza la mayor y el fojin—timón adelante, oh balandra de casco blanco, apresúrate ya en las aguas verdaderamente profundas,
(No lo llamaré nuestro viaje postrero, Sino partida y entrada cierta a la más verdadera, la mejor, la más madura;)
Partid, partid de la tierra firme—sin retornar jamás a estas orillas, Surcando ahora por siempre nuestra empresa libre e infinita, Desdeñando todo puerto, mar, guindaleza, densidad, gravitación ya probados, ¡Navega para siempre, yate eidólon mío!
Últimas gotas persistentes
¿Y de dónde y por qué venís?
No sabemos de dónde, (fue la respuesta,)
Solo sabemos que flotamos aquí con los demás,
Que nos demoramos y rezagamos—pero fuimos transportados al fin, y estamos ahora aquí,
Para ser las gotas finales del chubasco pasajero.