Ah desde niño pequeño, bien sabes tú, alma, cómo todos los sonidos se volvieron música para mí,
- La voz de mi madre en la de cuna o en el himno,
- (La voz, ¡oh tiernas voces, afectuosas voces de la memoria, último milagro de todos, oh queridísimas voces de madre y de hermana;!)
- La lluvia, el maíz en crecimiento, la brisa entre el maíz de hojas largas,
- El oleaje medido batiendo en la arena,
- El Piar del pájaro, el agudo grito del halcón,
- Los cantos de las aves silvestres por la noche al volar bajo migrando al norte o al sur,
- El salmo en la iglesia del campo o entre los árboles apretados, la reunión campestre al aire libre,
- El violinista en la taberna, la alegre melodía, la larga canción marinera,
- El mugido del ganado, las ovejas balando, el gallo cantando al alba.
Todas las canciones de las tierras actuales vienen resonando a mi alrededor,
- Las aires alemanes de amistad, vino y amor,
- Baladas irlandesas, alegres jigs y danzas,
- Trinos ingleses,
- Chansons de Francia,
- Tonadas escocesas y, por encima del resto, las composiciones incomparables de Italia.
Por el escenario, con pálido rostro pero lurida pasión, Avanza Norma blandiendo la daga en su mano.