Ahora escucha la romanza de mi mañana, relato las señales de Aquel que Responde, A las ciudades y a las granjas canto mientras se extienden bajo el sol ante mí.
Un joven viene a mí portando un mensaje de su hermano,
¿Cómo sabrá el joven el paradero y el cuándo de su hermano?
Dile que me envíe las señales.
Y me paro ante el joven cara a cara, y tomo su mano derecha en mi mano izquierda y su mano izquierda en mi mano derecha,
- Y respondo por su hermano y por los hombres,
- y respondo por aquel que responde por todos,
- y envío estas señales.
- A él todos le esperan,
- a él todos se rinden,
- su palabra es decisiva y final,
- A él aceptan,
- en él se lavan,
- en él se perciben como en medio de la luz,
- A él se sumergen y él los sumerge.
Bellas mujeres, las naciones más altaneras, las leyes, el paisaje, la gente, los animales, La tierra profunda y sus atributos y el océano inquieto, (así cuento la romanza de mi mañana,) Todos los goces y propiedades y el dinero, y lo que el dinero pueda comprar, Las mejores granjas, otros trabajando y sembrando y él inevitablemente cosecha, Las ciudades más nobles y costosas, otros nivelando y edificando y él se domicilia allí, Nada