A plantar y cuidar el árbol, la baya, los vegetales, las flores, Para que cada hombre se asegure de hacer realmente algo, también cada mujer; A usar el martillo y el serrucho, (longitudinal o transversal,) A cultivar la maña para la carpintería, el enlucido, la pintura, A trabajar de sastre, modista, enfermero, caballerizo, maletero, A inventar un poco, algo ingenioso, que ayude al lavado, la cocina, la limpieza, Y a no tener por deshonra meter mano en ellos mismos.
Digo que hoy y aquí te traigo, Musa,
- Todas las ocupaciones, deberes amplios y cercanos,
- El trabajo, el trabajo saludable y el sudor, sin fin, sin cesar,
- Las viejas, viejísimas cargas prácticas, intereses, alegrías,
- La familia, la paternidad, la infancia, el marido y la mujer,
- Las comodidades del hogar, la casa misma y todas sus pertenencias,
- Los alimentos y su conservación, la química aplicada a ellos,
- Todo lo que forma al hombre o a la mujer promedio, fuerte, íntegro, de sangre dulce, la perfecta personalidad longeva,
- Y ayuda a su vida presente con salud y felicidad, y modela su alma,
- Para la eterna vida real por venir.
Con las últimas conexiones, obras, la intertransportación del mundo, la fuerza del vapor, las grandes líneas exprés, gas, petróleo, > Estos triunfos de nuestro tiempo, el delicado cable del Atlántico, > El ferrocarril del Pacífico, el canal de Suez, los túneles del Mont Cenis, del Gotardo y de Hoosac, el puente de Brooklyn, Esta tierra toda abarcada con rieles de hierro, con líneas de vapores surcando