Mis cantos cesan, los abandono,
De detrás del biombo donde me ocultaba avanzo en persona únicamente hacia ti.
Camarado, este no es un libro,
Quien esto toca, toca a un hombre,
(¿Es de noche? ¿estamos aquí solos los dos?)
Soy yo a quien sostienes y quien te sostiene, Salgo de las páginas a tus brazos—la muerte me convoca.
Oh, cómo me adormecen tus dedos,
Tu respiración cae a mi alrededor como rocío, tu pulso adormece los tímpanos de mis oídos, me siento sumergido de la cabeza a los pies,
Delicioso, basta.
Basta, oh acto improvisado y secreto, Basta, oh presente esusivo—basta, oh pasado compendiado.
Querido amigo quienquiera que seas toma este beso, te lo doy especialmente a ti, no me olvides, me siento como quien ha hecho la tarea del día para retirarse un tiempo, recibo ahora de nuevo de mis muchas transmigraciones, de mis avataras ascendentes, mientras otros sin duda me aguardan, Una esfera desconocida más real de lo que soñé, más directa, arroja rayos que despiertan a mi alrededor, ¡Hasta la vista! Recuerda mis palabras, puedo regresar de nuevo, te amo, me aparto de las materias, soy como alguien incorpóreo, triunfante, muerto.