Vida natural mía que alabas fielmente las cosas, Corroborando por siempre el triunfo de las cosas.
- ¡Ilustres todos y cada uno!
- ¡Ilustres lo que nombramos espacio, esfera de innumerables espíritus!
- ¡Ilustres el misterio del movimiento en todos los seres, incluso el más diminuto insecto!
- ¡Ilustres el atributo del habla, los sentidos, el cuerpo!
- ¡Ilustres la luz fugaz; ilustres el pálido reflejo de la luna nueva en el cielo occidental!
- ¡Ilustres cuanto veo, oigo o toco, hasta el fin!
Bueno en todo,
- En la satisfacción y el aplomo de los animales,
- En el retorno anual de las estaciones,
- En la hilaridad de la juventud,
- En la fuerza y el esplendor de la edad viril,
- En la grandeza y la exquisitez de la vejez,
- En las soberbias perspectivas de la muerte.
¡Qué maravilla partir! ¡Qué maravilla estar aquí! ¡El corazón, para arrojar la sangre toda igual e inocente! ¡Respirar el aire, qué delicioso! ¡Hablar—caminar—asir algo con la mano! ¡Prepararse para el sueño, para la cama, contemplar mi carne color de rosa! ¡Tener conciencia de mi cuerpo, tan satisfecho, tan grande! ¡Ser este Dios increíble que soy! ¡Haber salido entre otros Dioses, estos hombres y mujeres a quienes amo.
¡Qué maravilla cómo me celebro a mí mismo y te celebro a ti! ¡Cómo juegan sutilmente mis pensamientos con los espectáculos que me rodean! ¡Cómo pasan las nubes silenciosamente por encima!