De vez en cuando rostros marcados de dolor o alegría, (Podría distinguirlos en este mismo momento si los volviera a ver,) Mostrados a mí justo en lo alto a la derecha en el borde del cielo, O claramente allí a la izquierda en las cimas de las colinas.
El sentido de L. de G.
No para excluir o delimitar, o extraer males de sus masas formidables (incluso para exponerlos), sino para añadir, fundir, completar, extender y celebrar lo inmortal y lo bueno.
Altiva esta canción, sus palabras y su alcance, para abarcar vastos reinos de espacio y tiempo, La evolución: los crecimientos acumulativos y las generaciones.
Comenzado en la madurez y seguido con constancia, vagando, escrutando, retozando con todo —la guerra, la paz, absorbiendo el día y la noche—, sin abandonar jamás ni por una sola hora breve mi tarea, lo doy por terminado aquí en la enfermedad, la pobreza y la vejez.
Canto a la vida, mas tengo muy presente a la muerte: Hoy la sombriza Muerte acecha mis pasos, mi forma sentada, y lo ha hecho durante años— Se acerca a veces a mí, como cara a cara.
Lo no expresado
¿Cómo osarse a decirlo? Tras los ciclos, poemas, vates, obras de teatro, Las pregonadas Jonías, las de la India—Homero, Shakespeare—, los largos, larguísimos caminos de puntos suspensos del tiempo, comarcas, Los cúmulos brillantes y las Vías Lácteas de estrellas—pulsos de la Naturaleza cosechados, Todas las pasiones retrospectivas, héroes, guerra,