¡Sacudid villancicos! ¡Solitario aquí, los villancicos de la noche! ¡Villancicos de amor solitario! ¡Villancicos de la muerte! ¡Villancicos bajo esa luna rezagada, amarilla y menguante! ¡Oh, bajo esa luna donde ella se inclina casi hasta sumergirse en el mar! ¡Oh, villancicos audaces y desesperados.
¡Pero quedaos quietos! ¡bajad la voz! ¡Quietost! dejadme murmurar tan solo,
Y esperad un momento vosotros, roncos ruidos del mar, Pues en alguna parte creo haber oído a mi compañera respondiéndome, Tan tenue, debo estar quieto, estar quieto para escuchar, Pero no del todo quieto, pues entonces tal vez no vendría inmediatamente a mí.
¡Hacia acá, amor mío! ¡Aquí estoy! ¡Aquí!
Con esta nota apenas sostenida me anuncio a ti, Este suave llamado es para ti amor mío, para ti.
No te dejes seducir hacia otro lugar,
- Ese es el silbido del viento, no es mi voz,
- Ese es el batir, el batir de la espuma,
- Esas son las sombras de las hojas.
¡Oh oscuridad! ¡Oh en vano! ¡Oh, estoy muy enfermo y doliente.
¡Oh, halo pardo en el cielo cerca de la luna, inclinado sobre el mar! ¡Oh, reflejo turbado en el mar! ¡Oh, garganta! ¡Oh, corazón palpitante! Y yo cantando inútilmente, inútilmente toda la noche.
¡Oh pasado! ¡Oh vida feliz! ¡Oh cantos de alegría! En el aire, en los bosques, sobre los campos, > ¡Amada! ¡Amada! ¡Amada! ¡Amada!