libre! ¡tú, brillante y lustroso! tú, que aprendes bien, La verdadera lección de la luz de una nación en el cielo, (Más refulgente que la Cruz, más que la Corona,) La altura de ser la humanidad soberbia.
Sonidos del invierno
Sonidos del invierno también, sol sobre las montañas —muchas una lejana melodía del alegre tren —del campo más cercano, granero, casa, el aire susurrante —aun los mudos cultivos, manzanas cosechadas, maíz, tonos de niños y mujeres —ritmo de muchos granadores y del trillo, los labios locuaces de un viejo entre el resto, No creáis que nos rendimos aún, De estas cabezas nevadas mantenemos todavía el canto.
Una canción del crepúsculo
Mientras me siento en el crepúsculo tarde a solas junto a la parpadeante llama de roble,