por Ti; Intenciones, propósitos, aspiraciones mías, dejando los resultados a Ti.
Oh, estoy seguro de que en verdad vinieron de Ti,
El impulso, el ardor, la inconquistable voluntad, El potente, sentido, interior mandato, más fuerte que las palabras, Un mensaje de los Cielos susurrándome aun en el sueño,
Esto me impulsó.
Por mí y por ellas la obra hasta ahora realizada, Por mí las tierras ancianas, hastiadas y sofocadas de la tierra, desahogadas, desatadas, Por mí los hemisferios redondearon y atados, lo desconocido a lo conocido.
El fin no lo sé, todo está en Ti, O pequeño o grande no lo sé—por ventura qué amplios campos, qué tierras, Por ventura la brutal e inmensa maleza humana conozco, Trasplantada allí pueda elevarse a estatura, a un saber digno de Ti, Por ventura las espadas que conozco puedan allí de veras trocarse en hoces, Por ventura la cruz inerte que conozco, la cruz muerta de Europa, pueda brotar y florecer allí.
Un esfuerzo más, mi altar esta gélida arena;
Porque Tú, oh Dios, has encendido mi vida, con un rayo de luz, constante, inefable, concedido por Ti, luz rara, indecible, que ilumina la luz misma, más allá de todo signo, descripción, lenguaje;
Por eso, oh Dios, que sea mi última palabra, aquí de rodillas, viejo, pobre y paralítico, Te doy las gracias.
Mi término cercano, Las nubes ya cerrándose sobre mí,