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nydus/Leaves of GrassPublic
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Table of Contents

Arroyuelos de otoño

Ahora sí te conozco, ¡oh, bellos cielos aurorales!—¡oh, rocío de la mañana sobre la hierba!

Y estos veo, estos ojos brillantes, Estos depósitos de místico sentido, estas jóvenes vidas, Construyendo, equipándose como una flota de naves, naves inmortales, Prontas a zarpar hacia los mares sin medida, En el viaje del alma.

¿Solo un montón de chicos y chicas?

¿Solo las fastidiosas clases de ortografía, escritura, operaciones?

¿Solo una escuela pública?

Ah más, infinitamente más; (Como George Fox lanzó su grito de advertencia: “¿Es este montón de ladrillo y argamasa, estos pisos muertos, ventanas, rieles, a lo que llaman iglesia? ¡Pues esta no es la iglesia en absoluto⁠—la iglesia son almas vivas, siempre vivas!”)

¿Y tú, América, haces las cuentas reales de tu presente? ¿Las luces y las sombras de tu futuro, buenas o malas? A la infancia, niña y niño, mira, al maestro y a la escuela.

Wandering at Morn

Vagando por la mañana, Surgiendo de la noche de lúgubres pensamientos, tú en mis pensamientos, ¡Anhelando la armoniosa Unión contigo! ¡a ti, divino pájaro cantor! A ti, enroscada en malos tiempos mi país, con astucia y negro desconcierto, con toda mezquindad, traición impuesta sobre ti,

Este común prodigio contemplé: al malvado mirlo padre observé alimentar a sus polluelos, Al mirlo cantor cuyos tonos de gozo y fe extática, No dejan de certificar y alentar a mi alma.

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