esmeralda, los aromas y flores tempranas, El madroño bajo los pies, el verde amarillento del sauce, el ciruelo y el cerezo en flor; Con ellos el petirrojo, la alondra y el tordo, cantando sus canciones—el reyezuelo azulado; Pues tales son las escenas que la obra anual trae consigo.
While Not the Past Forgetting
(Publicado el 30 de mayo de 1888)
Si bien no para olvidar el pasado, hoy, al menos, la contienda sepultada por completo—la paz, la hermandad surgidas; Como signo recíproco nuestras manos del Norte, del Sur, Depositamos sobre las tumbas de todos los soldados muertos, del Norte o del Sur, (No solo por el pasado—sino por sentidos hacia el futuro,) Coronas de rosas y ramas de palma.
The Dying Veteran
(Un incidente en Long Island: principios del siglo XIX)
En medio de estos días de orden, holgura, prosperidad, En medio de los actuales cantos de belleza, paz, decoro, Lanzo una reminiscencia —(es probable que os ofenda, la oí en mi niñez)—. Hace más de una generación, Un viejo y extraño salvaje, un combatiente a las órdenes del mismísimo Washington, (Grande, valiente, pulcro, de sangre caliente, callado, más bien espiritista, Había luchado en las filas —luchado bien— había pasado por toda la guerra revolucionaria), Yacía moribundo —hijos, hijas, diáconos de la iglesia, cuidándolo con amor, Aguzando el sentido, los oídos, ante sus palabras murmullantes y a medias captadas—: «¡Dejadme regresar a mis días de guerra, A las visiones y escenas —a formar la línea de batalla, A los exploradores que van delante reconociendo, A los cañones, la sombría artillería, A los ayudas de campo