Aun así miro con compostura la naturaleza, bebo día y noche los goces de la vida, y aguardo la muerte con perfecta ecuanimidad, A causa de mi tierno e imenso amor por aquel a quien amo y a causa de su imenso amor por mí.
Estar del todo
( Cf. Estrofa 27, “Canto a mí mismo,” )
Estar en absoluto—¿qué hay mejor que eso? Pienso que si no hubiera nada más desarrollado, la almeja en su concha callosa en la arena sería lo bastante augusta. No estoy en ninguna concha callosa; estoy revestido de conductores flexibles, por todas partes. Toman cada objeto de la mano, y lo conducen a mi interior; Son millares, cada uno con su propia entrada; Están siempre vigilando con sus pequeños ojos, de mi cabeza a mis pies; Uno que no es más que un punto deja entrar y salir de mí tal dicha y magnitud, que creo que podría levantar la viga de la casa si se interpusiera entre mí y cualquier cosa que deseara.
El Valle de la Muerte
Para acompañar una pintura; a petición.
«El valle de la sombra de muerte», a partir del cuadro de George Inness.
No, no sueñas, diseñador oscuro, Que has retratado o dado en el blanco de tu tema por entero; Yo, que rondé hace poco este valle oscuro, sus confines, y alcancé a vislumbrarlo, Entro aquí en liza contigo, reclamando mi derecho a crear también un símbolo. Pues he visto morir a muchos soldados heridos, Tras pavorosos sufrimientos; he visto sus vidas apagarse con sonrisas; Y he vigilado las