Dame el espléndido sol silencioso
Canto fúnebre por dos veteranos
El último rayo de sol
Cae suavemente del sábado terminado, Sobre el pavimento aquí, y más allá busca, Sobre una tumba doble recién cavada.
He aquí la luna ascendiendo,
- Desde el este la redonda y plateada luna,
- Hermosa sobre los tejados, luna macabra y fantasma,
- Inmensa y silenciosa luna.
Veo una procesión triste, Y oigo el sonido de cornetas a pleno pulmón que se acercan, Inundan todos los cauces de las calles de la ciudad, Como con voces y con lágrimas.
Oigo los grandes tambores latir, Y el zumbido constante de los pequeños, Y cada golpe de los grandes tambores convulsivos, Me atraviesa de parte a parte.
Porque el hijo es llevado con el padre, (En las primeras filas del fiero asalto cayeron, Dos veteranos, hijo y padre, cayeron juntos, Y la tumba doble los aguarda.)
Ahora más cerca suenan los clarines, Y los tambores golpean más convulsivos, Y la luz del día sobre el pavimento se ha desvanecido por completo, Y la solemne marcha fúnebre me envuelve.
En el cielo oriental flotando hacia arriba, > Se mueve iluminado el fúnebre y vasto fantasma, > (Es el gran rostro transparente de alguna madre, > que