Ved mis hijos, decididos hijos,
Por esos enjambres a nuestra zaga jamás debemos ceder ni vacilar,
Siglos atrás en millones fantasmales frunciendo el ceño allí a nuestras espaldas instándonos,
¡Pioneros! ¡Oh pioneros!
Una y otra vez las filas compactas, con refuerzos siempre en espera, con las bajas de los muertos rápidamente cubiertas, a través de la batalla, a través de la derrota, avanzando aún y sin detenerse jamás, ¡Pioneros! ¡Oh pioneros!
¡Oh morir avanzando! ¿Hay algunos de nosotros que desfallecen y mueren? ¿ha llegado la hora? Entonces en plena marcha morimos del modo más apto, pronto y seguro la brecha se llena, ¡Pioneros! ¡Oh pioneros!
Todas las pulsaciones del mundo, Cayendo acompasadas laten por nosotros, con el movimiento occidental laten, Sostenidas solas o juntas, marchando firmes hacia el frente, todas por nosotros, ¡Pioneros! ¡Oh pioneros!
Las variadas y enredadas mascaradas de la vida, Todas las formas y espectáculos, todos los obreros en su labor, Todos los marinos y los hombres de tierra, todos los amos con sus esclavos, ¡Pioneros! ¡Oh pioneros!
Todos los desventurados amantes silenciosos, Todos los prisioneros en las prisiones, todos los justos y los malvados, Todos los jubilosos, todos los dolientes, todos los vivos, todos los moribundos,