estómago agrio y ulceroso, Articulaciones reumáticas, entrañas atascadas de abominación, Sangre circulando oscuros y venenosos arroyos, Palabras balbuceantes, oído y tacto callosos, Sin cerebro, sin corazón ya, sin magnetismo de sexo; Tal de una mirada en este espejo antes de que te vayas de aquí, ¡Tal resultado tan pronto—y de semejante principio!
Dioses
Amante divino y Compañero perfecto,
Esperando contento, invisible aún, pero seguro, Sé tú mi Dios.
Tú, tú, el Hombre Ideal,
- Justo, capaz, hermoso, pleno y amoroso,
- Completo en el cuerpo y dilatado en el espíritu,
Sé tú mi Dios.
Oh, Muerte, (pues la Vida ha cumplido su turno,) Abridora y celadora de la mansión celestial, Sé tú mi Dios.
Todo, todo lo más poderoso, lo mejor que veo, concibo o conozco,
(Para romper el lazo estancado—a ti, a ti liberarte, oh alma,)
sé tú mi Dios.
Todas las grandes ideas, las aspiraciones de las razas, Todos los heroísmos, las hazañas de entusiastas arrebatados, Sed vosotros mis Dioses.
O el Tiempo y el Espacio, O la forma de la Tierra divina y maravillosa, O alguna bella forma que yo al contemplar, adore, O el lustroso orbe del sol o estrella por la noche, Sed vosotros mis Dioses.