negativa a señalarlas. En este aspecto teme que la censura haga más daño que bien. “Porque, a decir verdad, la gente se ha vuelto escéptica últimamente y no cree las cosas hasta que las ve”.
Mas siendo el punto en sí tan frívolo, se apresura a abordar la cuestión de derecho, en lo que toca a la fe. Y aquí comienza el juego del diálogo:—
“Tú y yo supusimos que la cuestión aquí se trataba de una que implicaba los más profundos principios de la gracia, en cuanto a si es dada a todos los hombres, o si es eficaz por sí misma. Pero en verdad fuimos engañados. Has de saber que me he vuelto un gran teólogo en poco tiempo, y verás las pruebas de ello.”