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[28b] Debo esta información a la amabilidad de mi amigo, el profesor Tait de Edimburgo. Me informa además de que «en los últimos años la máquina de calcular de M. Scheutz se ha empleado en la producción de muchas tablas valiosas que escapan casi por completo a las posibilidades del mero cálculo mental», y de que una máquina muy sencilla e ingeniosa, conocida como el Arithmomètre de M. Thomas, se encuentra en la oficina de casi todos los ingenieros y actuarios.
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[29a] Carta a M. Ribeyre, Œuvres, t. iv.