Muchos de ellos se vieron obligados página 147a reírse del retrato de sus propias locuras y de las inmorales necedades que brotaban de los labios del padre Bauny y de otros, como explicación o defensa de sus prácticas.
«Léase esto —dice el jesuita confidencial que expone a Pascal el sistema de ellos—: es El sumario de los pecados, del padre Bauny; la quinta edición, como veis, lo cual demuestra que es un buen libro. “Para pecar —dice el padre Bauny— es necesario saber que lo que deseamos hacer no es bueno”». «Un comienzo inmejorable —observé—. Y sin embargo —dijo él—, pensad hasta dónde puede llevar la envidia a algunas personas. Fue precisamente sobre este pasaje que M. Hallier, antes de convertirse en uno de nuestros amigos, se mofó del padre Bauny diciendo de él: Ecce qui tollit peccata mundi —He aquí el que quita los pecados del mundo»⟭. 13
Luego, tras una descripción minuciosa de todo lo que concurre para constituir un pecado—