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I

habría desaparecido. Miró a su alrededor para comprobar que todos habían terminado y apoyó los codos en la mesa.⁠—Bueno⁠—dijo con plenitud. Hubo una relajación expectante en las posturas⁠—Me gustaría mucho ir. Pero⁠—Grace, jugueteando con su broche, había lanzado su mirada franca, ardiente y afectuosa⁠—cuando vi al señor La Trobe trepando al púlpito⁠—los ojos de Florrie estaban bajados y la señora Philps se sonaba la nariz mirando con melancolía por encima de su pañuelo hacia la pequeña ventana salediza con cortinas⁠—Miriam esbozó un hoyuelo y miró de soslayo a Grace captando sus ojos tímidos y expectantes⁠—me pondría de pie en el asiento⁠ ⁠… daría un fuerte grito⁠—las tres risas estallaron a la vez⁠—y caería sin aliento al suelo⁠—⁠Entonces más te vale no ir sin duda⁠—se rio entre dientes Florrie en medio de un general secado de lágrimas⁠—Vi a las señoritas Perne en lo de Strudwick el viernes; la señorita Perne y la señorita Jenny⁠—⁠oh, ¿de verdad?⁠—respondió Miriam apresuradamente. La estancia perdió algo de su integridad. Había un ir y venir, la grisura apremiante de un mundo exterior⁠—¿Cómo están?⁠⸺⁠Parecían muy bien⁠—No parecen cambiar⁠—Oh, me alegro tanto⁠—Preguntaron por ti⁠—Oh⁠⸺⁠No les dije que te esperábamos⁠—Oh, ¡hace tanto tiempo!⁠—Siempre decimos que estás muy ocupada y trabajas mucho⁠—sonrió Grace⁠—Sí, eso es.⁠ ⁠… —No ibas a menudo ni siquiera cuando la señorita Haddie vivía⁠—No; era muy buena; solía venir a verme al West End cuando llegué por primera vez a la ciudad.⁠—Cómo les gusta el West End⁠—Tía, no las culpo.⁠—Te escribía mucho, ¿verdad, Miriam?⁠—Solía venir a hablar conmigo a una tetería a las seis y cuarto⁠ ⁠… sí, escribía con regularidad⁠—dijo Miriam con irritación⁠—Tenías muchísimo afecto a la señorita Haddie, ¿verdad?⁠—Miriam escudriñó el espacio luchando con un enredo de afirmaciones. Su mente saltaba de un incidente a otro tejiéndolo todo en una impresión general⁠—tan fuerte y clara que otorgaba una especie de desesperación a su dolorosa conciencia de que nada de lo que veía y sentía era visible para los tres pares de ojos con distinta vigilancia. Vertido caóticamente, les sonaría como el delirio de la locura. Todo contradictorio,

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