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II

Parar ahora y llegar al fin sería un alivio. Pero no había nada en ninguna parte que viniera a poner fin a su existencia. ¿Por qué producía la vida personas con temperamentos linfático-nerviosos? Quizá fuera la explicación de todo lo que había sufrido en el pasado; de las cosas que la habían impulsado una y otra vez a huir y huir, a cualquier parte. Se arrancó a la fuerza de sus pensamientos y se abalanzó hacia la sensación de sol, de cosas hermosas y repentinas, de una felicidad secreta e irracional, que esperaba en alguna parte más allá de la negrura para volver a manifestarse. Pero sería mezquino aceptarlas. No aportaba nada a nadie. No tenía derecho a nada. Debería ser marcada y andar por ahí envuelta en una capa.⁠ ⁠… No había nadie en el mundo a quien le importara si no volvía a aparecer en ninguna parte. Se encogió sentada ante este pensamiento. Era la pura y simple verdad. Nada de lo que pudiera decir una persona amable y alegre podría cambiarlo. Solo lo empeoraría. Le extrañaba no habérselo planteado nunca antes. Debía de haber estado ahí siempre desde la muerte de su madre. Había una o dos personas que creían que les importaba. Pero solo les importaba porque no sabían cómo era. Si la vieran más, dejarían incluso de creer que les importaba; y ellas tenían sus propias vidas.⁠ ⁠… Había seguido siendo feliz exactamente del mismo modo en que había olvidado que había gente en la casa; simplemente yendo de un lado para otro, linfáticamente nerviosa y con los ojos cerrados. Pero cualquier alternativa era peor. Insincera. Si uno no podía morir, tenía que seguir arrastrándose, guardándose todo para sí. Por eso era un alivio estar en Londres; rodeada de gente que no sabía cómo era en realidad. La vida social, cualquier tipo de vida social en cualquier parte, no serviría de ayuda. Solo lo empeoraría. Ser así no era un estado mórbido debido a la falta de compañía alegre. Los que decían eso se equivocaban. La prueba de que se equivocaban era la forma en que se esforzaban por ser deliberadamente alegres y sociables. Eso era peor que nada; la negativa a enfrentar la verdad. Pero al menos ellos podían soportar a la gente.⁠ ⁠… Si uno no podía soportar a nadie, debería estar muerto⁠ ⁠… quedarse sentado mirando al frente hasta estar muerto⁠ ⁠… el

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