CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 58 de 227
Table of Contents

II

Dos altos botes sobre la repisa de la chimenea que sostenían hierbas secas guiaban sus ojos hacia dos botes bajos que sostenían hierbas secas, colocados sobre las repisas con pilares de madera del ajimez, y de nuevo hacia ellos mismos. Se levantó y se apartó para sacudirse su influjo, y al instante volvió a girarse para ver qué había llamado su atención. Satsuma; a ambos lados de la repisa de la chimenea, flanqueando la dispersión de botes y cuencos, dos grandes cuencos de Satsuma rechonchos y redondeados, con tapas abovedadas. En el centro de cada tapa había un pequeño pomo dorado. Extraordinario. Distinto a cualquier Satsuma que hubiera visto jamás. ¿De dónde habrían salido?

Ella deambulaba por la habitación, absorbiendo con avidez las sillas ajadas, las mesitas, los chismes y los cuadros descoloridos sobre las paredes descoloridas.

¿Qué era aquello que había acudido a su mente al entrar en el aire de la estancia? Recordaba el momento de entrar. El piano… el silencioso impacto de verlo allí plantado, con esa mirada expectante y encerrada en sí misma de un piano, enfrentado a la vasta quietud de la sala…

Girándose para encararlo, cruzó al mundo de los pianos de salón; la caja de palisandro, el plisado de seda rosa descolorida y tirante, con el borde oculto bajo un enrejado de palisandro; los pequeños apliques sobredorados, para velas con pantalla, el taburete bajo con sobre de cuero y giro fácil, de una sola pata gruesa y profundamente tallada, una dama sentada, punteando y haciendo florituras con delicadeza a través de aires con variaciones; un piano inglés, perfectamente labrado y acabado, la música envuelta y oculta en elegancia… «un poco de música»… pero sobre todo la figura sentada, el pequeño cuerpo enjaulado, los voluminosos drapeados abultándose sobre el taburete y desparramándose bajo el teclado y por el suelo, los brazos que se apartan con elegancia y las manos melindrosas, el balanceo coqueto de la cabeza y los hombros, el rostro inclinado con delicadeza en el juego favorecedor de la luz…

58