Como nunca tuve la menor intención de empezar la digresión para la que estoy haciendo todos estos preparativos, hasta llegar al capítulo 15—tengo este capítulo para darle el uso que me parezca conveniente—tengo veinte en este preciso momento listos para él—podría escribir en él mi capítulo de los Ojales—
O mi capítulo de Pishes, que debería seguirles⸺
O mi capítulo de Nudos, en caso de que sus reverencias hayan terminado con ellos⸺podrían meterme en un lío: el camino más seguro es seguir la pista de los doctos y poner objeciones a lo que he estado escribiendo, aunque declaro por adelantado que no sé más que mis talones sobre cómo responderlas.
Y en primer lugar, se puede decir, hay una especie de sátira mezquina y tersítica, tan negra como la propia tinta con que está escrita⸺(y a propósito, quienquiera que lo diga, le es deudor al maestre de campo general del ejército griego por haber permitido que el nombre de un hombre tan feo y mal hablado como Tersites permanezca en su lista⸺pues le ha proporcionado un epíteto)⸺en estas producciones insistirá en que todos los lavados y fregados personales del mundo no le sirven de nada a un genio en decadencia⸺sino todo lo contrario, por cuanto que cuanto más sucio es el sujeto, mejor le va por lo general en ello.
A esto no tengo otra respuesta —al menos en el acto—, sino que el arzobispo de Benevento escribió su desagradable Novela de la Galatea, como todo el mundo sabe, con casaca, chaleco y calzones morados; y que la penitencia que se le impuso de escribir un comentario sobre el libro del Apocalipsis, por muy severa que fuera considerada por una parte del mundo, estuvo muy lejos de ser estimada como tal por la otra, por el mero motivo de dicha Indumentaria.
Otra objeción a todo este remedio es su falta de universalidad; por cuanto la parte del afeitado del mismo, sobre la cual se pone tanto énfasis, por una inalterable ley de la naturaleza excluye por completo a la mitad de la especie de su uso: todo lo que puedo decir es que las escritoras, ya sean de Inglaterra o de Francia, tendrán que prescindir de él⸻
En cuanto a las damas españolas⸺no estoy en ningún apuro⸺