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nydus/The Life and Opinions of Tristram Shandy, GentlemanPublic
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Table of Contents

III

Cuando mi tío Toby tuvo su mapa de Namur a su gusto, comenzó inmediatamente a aplicarse, y con la máxima diligencia, al estudio del mismo; pues no habiendo nada de mayor importancia para él que su recuperación, y dependiendo su recuperación, como habéis leído, de las pasiones y afectos de su espíritu, le incumbía poner el mayor esmero en hacerse dueño de su asunto hasta tal punto que fuera capaz de hablar de él sin emoción.

En una quincena de atenta y dolorosa aplicación, que, a propósito, ninguna falta le hizo a la herida que mi tío Toby tenía en la ingle⁠—, logró, con la ayuda de unos documentos marginales al pie del elefante, junto con la arquitectura militar y la pirobalogía de Gobesius, traducidas del flamenco⁠—, estructurar su discurso con pasable perspicuidad; y antes de que hubieran transcurrido dos meses enteros⁠—, ya discurría sobre el tema con verdadera elocuencia, y era capaz de dirigir no solo el ataque de la contrarrescarpia avanzada con gran orden⁠;⸺⁠sino que, habiendo penetrado para entonces mucho más en el arte de lo que su primer motivo exigía, mi tío Toby era capaz de cruzar el Mosa y el Sambre⁠; hacer operaciones de diversión hasta la línea de Vauban, la abadía de Salsines, etc.⁠, y ofrecer a sus visitantes una historia tan clara de cada uno de sus ataques como de la de la puerta de San Nicolás, donde tuvo el honor de recibir su herida.

Pero el deseo de saber, al igual que la sed de riquezas, aumenta siempre con su adquisición. ¡Cuanto más examinaba mi tío Toby su mapa, másle iba tomando afición!, —por el mismo proceso y asimilación eléctrica, como os dije, a través del cual me figuro que las almas de los propios entendidos, por obra de larga fricción e incubación, alcanzan al fin la dicha de quedar colmadas de virtudes, —de pinturas, —de mariposas y de violines.

Cuanto más bebía mi tío Toby de esta dulce fuente de la ciencia, mayor era el ardor y la impaciencia de su sed, de modo que, antes de que el primer año de su confinamiento hubiera transcurrido por completo, apenas quedaba una plaza fuerte en Italia o en Flandes de la cual, por un medio u otro, no hubiera conseguido un plano, y en cuanto los obtenía, se ponía a leerlos y a cotejarlos cuidadosamente con las historias de sus sitios, sus demoliciones, sus mejoras y sus nuevas obras, todo lo cual leía con tal intensa aplicación y deleite que se olvidaba de sí mismo, de su herida, de su confinamiento y de su cena.

En el segundo año, mi tío Toby compró a Ramelli y a Cataneo, traducidos del italiano; asimismo a Stevinus, a Moralis, al caballero de Ville, a Lorini, a Cochorn, a Sheeter, al conde de Pagan, al mariscal Vauban y a monsieur Blondel, junto con casi otros tantos libros de arquitectura militar como se descubrió que don Quijote tenía de caballería cuando el cura y el barbero invadieron su biblioteca.

Hacia el principio del tercer año, que fue en agosto del noventa y nueve, mi tío Toby estimó necesario entender un poco de proyectiles; y, habiendo juzgado mejor extraer sus conocimientos de la fuente original, empezó por N. Tartaglia, que al parecer fue el primer hombre que descubrió el engaño de que una bala de cañón hiciera todo aquel daño bajo la idea de una línea recta. Este N. Tartaglia le demostró a mi tío Toby que eso era una cosa imposible.

⸺⁠Endless is the search of Truth.

No bien se hubo cerciorado mi tío Toby de por qué camino no fue la bala de cañón, cuando se vio insensiblemente arrastrado a resolver en su mente la averiguación y descubrimiento de por qué camino sí fue la bala:

Con cuyo fin se vio obligado a partir de nuevo con el viejo Maltus, y le estudió con devoción.⁠—Pasó a continuación a Galileo y Torricellius, en los cuales, mediante ciertas reglas geométricas, infaliblemente establecidas, halló que la parte precisa era una parábola⁠—o bien una hipérbola⁠—, y que el parámetro, o latus rectum, de la sección cónica de dicha trayectoria guardaba con la cantidad y la amplitud una razón directa, como toda la línea al seno del doble ángulo de incidencia formado por la culata sobre un plano horizontal;⁠—y que el semiparámetro,⁠—¡detente,⁠⸺⁠mi querido tío Toby⁠⸺⁠detente!⁠—no des un solo pie más por esta senda espinosa y extraviada;⁠—¡intrincados son los pasos! ¡intrincados son los laberintos de este laberinto! ¡intrincadas son las cuitas que la persecución de este fascinante fantasma llamado Ciencia habrá de acarrearte!⁠—Oh, mi tío;⁠—húyele⁠—húyele, huye de él como de una serpiente.⁠—¿Es propio⁠—¡hombre de buen natural!⁠—que te pases noches enteros con la herida de la ingle, cociendo tu sangre con vigilias febriles?⁠—¡Ay! ¡Ello agravará tus síntomas,⁠—frenará tus sudores⁠—evaporará tus ánimos⁠—mermará tu fuerza animal,⁠—secará tu humedad radical, te acarreará un hábito corporal estriñido,⁠—deteriorará tu salud,⁠—y apresurará todas las flaquezas de tu vejez.⁠—¡Oh, mi tío! ¡Mi tío Toby!

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