Habrá el tiempo justo, mientras mi tío Toby y Trim caminan hacia lo de mi padre, para informaros de que la señora Wadman había hecho, unas lunas antes de esto, una confidente de mi madre; y de que la señora Bridget, que cargaba con el peso de su propio secreto y el de su ama, se había librado felizmente de ambos ante Susannah detrás del muro del jardín.
En cuanto a mi madre, no vio en ello absolutamente nada por lo cual armar el menor alboroto—, mas Susannah se bastaba por sí sola para todos los fines y propósitos que uno pudiera tener al exportar un secreto familiar; pues se lo comunicó al instante por señas a Jonathan— y Jonathan por indicios a la cocinera mientras untaba un lomo de carnero; la cocinera se lo vendió a un mozo de posta por cuatro peniques junto con un poco de grasa de cocina, quien lo cambió con la lechera por algo de más o menos el mismo valor— y aunque fue susurrado en el pajar, la Fama cogió los sones con su trompeta de bronce y los pregonó en los tejados— En una palabra, no había vieja en el pueblo ni en un radio de cinco millas que no comprendiera las dificultades del asedio de mi tío Toby, y cuáles eran las cláusulas secretas que habían retrasado la rendición.⸺
Mi padre, cuyo método consistía en encorsetar cada acontecimiento de la naturaleza dentro de una hipótesis —con lo cual jamás nadie ha crucificado a la Verdad al ritmo en que él lo hacía—, acababa de enterarse del rumor justo cuando mi tío Toby partía; y encendiéndose súbitamente ante el agravio cometido con ello contra su hermano, le demostraba a Yorick —a pesar de que mi madre estaba presente— no solo «que el diablo andaba en las mujeres y que todo el asunto era pura lascivia», sino que todo mal y desorden en el mundo, de cualquier clase o naturaleza que fuese, desde la primera caída de Adán hasta la de mi tío Toby (inclusive), se debía de un modo u otro al mismo apetito desmedido.
Yorick apenas estaba calmando la hipótesis de mi padre, cuando, entrando mi tío Toby en la habitación con muestras de infinita benevolencia y perdón en el semblante, la elocuencia de mi padre volvió a encenderse contra la pasión—y como no era muy delicado en la elección de sus palabras cuando estaba airado—tan pronto como mi tío Toby se hubo sentado junto al fuego y encendido su pipa, mi padre prorrumpió de este modo.