⸺“Porque,” replicó mi bisabuela, repitiendo las palabras otra vez⸺, tienes poca o ninguna nariz, caballero.”⸻
¡Vive Dios!—gritó mi bisabuelo, llevándose la mano a la nariz—, no es tan pequeña como para llegar a tanto;⸺es una pulgada entera más larga que la de mi padre.—Ahora bien, la nariz de mi bisabuelo era en un todo semejante a las narices de todos los hombres, mujeres y niños que Pantagruel encontró viviendo en la isla de Ennasin.⸺A propósito, si queréis conocer la extraña manera de emparentar entre una gente tan roma⸺, tenéis que leer el libro;⸺descubrirlo por v cuenta, jamás podréis.⸺
—Tenía forma, señor, de un as de tréboles.
—Pasa de una pulgada entera —continuó mi abuelo, apretándose el tabique de la nariz con el índice y el pulgar—, y repitiendo su afirmación—: es una pulgada entera más largo, señora, que el de mi padre.—Querrás decir el de tu tío —replicó mi bisabuela.
⸻Mi bisabuelo estaba convencido.—Desenrolló el papel y firmó el artículo.