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nydus/The Life and Opinions of Tristram Shandy, GentlemanPublic
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XVI

Cuando mi tío Toby y el cabo hubieron marchado hasta el final de la avenida, recordaron que su asunto era en dirección contraria; así que dieron media vuelta y marcharon derechitos a la puerta de la señora Wadman.

—Os lo aseguro, señor —dijo el cabo, tocándose la gorra montera con la mano al pasar junto a él para ir a llamar a la puerta—; mi tío Toby, contrariamente a su invariable manera de tratar a su fiel servidor, no dijo nada ni bueno ni malo; la verdad era que no tenía del todo ordenadas sus ideas; deseaba otra conferencia, y mientras el cabo subía los tres escalones de la puerta, tosió dos veces; una porción de los espíritus más modestos de mi tío Toby huyó, con cada exhalación, hacia el cabo; se quedó con el llamador de la puerta suspendido en la mano durante un minuto entero, sin saber muy bien por qué. Bridget aguardaba emboscada dentro, con el índice y el pulgar sobre el picaporte, paralizada por la expectación; y la señora Wadman, con un ojo dispuesto a dejarse desflorar de nuevo, sentada sin aliento tras la cortina del ventanal de su alcoba, observaba la llegada de ambos.

¡Trim! ⁠⸺⁠dijo mi tío Toby⁠⸺⁠, pero al articular la palabra, expiró el minuto, y Trim dejó caer el aldabón.

Mi tío Toby, advirtiendo que con aquello todas las esperanzas de una conversación se habían ido al traste, tarareó el Lillabullero.

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