Kow había al menos quinientas mil cajas, pero que en todo el distrito de Taiping había por lo menos un millón y medio de cajas, de unas sesenta libras de té cada una.
Al término de otra semana, regresé a Wuhu y di cuenta de todos los pormenores.
Había comprobado que la ruta fluvial desde Wuhu hasta Taiping era perfectamente segura y no anticipaba peligro alguno para la vida ni para los caudales. Yo mismo había visto una gran cantidad de té verde y había averiguado que lo único necesario era embarcar tantos caudales como fuera seguro almacenar en Wuhu, y desde allí hacerlos trasladar en botes de té locales, bien escoltados por hombres para cualquier emergencia.
También envié muestras de las distintas variedades de té verde a Shanghái para que fueran inspeccionadas y catalogadas. Estas resultaron satisfactorias, y llegó la orden de comprar tanto stock como fuera posible adquirir.