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nydus/My Life in China and AmericaPublic
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XIII. Mis entrevistas con Tsang Kwoh Fan

Repetí en esencia lo que les había dicho antes a mis amigos con respecto a establecer un taller mecánico matriz, capaz de reproducir otros talleres mecánicos de igual índole, etcétera.

Mencioné especialmente la fabricación de rifles, la cual, según dije, requería para la elaboración de sus piezas componentes maquinaria separada, pero que el taller mecánico que yo recomendaría no era uno adaptado para hacer los rifles, sino adaptado para producir maquinaria específica para la fabricación de rifles, cañones, cartuchos o cualquier otra cosa.

—Bien —dijo él—, este es un tema que escapa por completo a mis conocimientos. Sería bueno que lo hablaras con Wha y Chu, quienes están más familiarizados con él que yo, y entonces decidiremos qué es lo mejor que se puede hacer.

Esto puso fin a mi entrevista con el virrey. Después de dejarlo, me reuní con mis amigos, quienes estaban ansiosos por saber el resultado de la entrevista. Les conté el desenlace. Se alegraron mucho por ello.

En nuestra última conferencia se decidió que el asunto de la índole del taller mecánico se dejaría enteramente a mi discreción y juicio, previo consejo de un ingeniero mecánico profesional.

Al cabo de otras dos semanas, se autorizó a Wha a decirme que el virrey, tras haber visto a los cuatro hombres, había decidido facultarme para ir al extranjero y hacer compras de aquella maquinaria que, a juicio de un ingeniero profesional, fuera la mejor y la más adecuada para que China la adoptara. También se dejó enteramente a mi criterio decidir dónde debía comprarse la maquinaria: ya fuera en Inglaterra, en Francia o en los Estados Unidos de América.

El emplazamiento del taller mecánico iba a ser en un lugar llamado Kow Chang Meu, a unas cuatro millas al noroeste de la ciudad de Shanghái.

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