había visto más del mundo exterior que los demás príncipes o líderes, e incluso más que el propio Hung Siu Chune, sabía dónde residía el secreto de la fuerza y el poder del gobierno británico y de las demás potencias europeas, y apreciaba plenamente la importancia primordial y el alcance de estas propuestas. Pero estaba solo y no tenía a nadie que lo respaldara al defenderlas. Los demás príncipes, o líderes, se encontraba ausentes de la ciudad, librando su campaña contra los imperialistas. Dijo que era muy consciente de la importancia de estas medidas, pero que no se podía hacer nada hasta que regresaran, ya que se requería el consentimiento de la mayoría para cualquier medida antes de poder llevarla a cabo.
Pocos días después, me entregaron un pequeño paquete que venía de parte de Kan Wong. Al abrirlo, encontré para mi gran sorpresa un sello de madera de unas cuatro pulgadas de largo y una de ancho, en el que estaba grabado mi nombre con el título de E,
義, que significa «rectitud» y designa el cuarto rango oficial por debajo del de príncipe, que es el primero. Mi título estaba escrito en un trozo de satén amarillo estamado con el sello oficial del Kan Wong. > > Me vi en un dilema y no sabía qué sentido darle; si pretendía retenerme en Nanking para siempre o comprometerme irremediablemente con la causa taiping, nolens volens. En cualquier caso, no se me había consultado al respecto y el Kan Wong había actuado evidentemente por iniciativa propia, dando por sentado que, al conferirme un rango tan alto como el cuarto en la escala oficial de los taipings, podría sentirme tentado a aceptarlo y, por ende, identificarme con la causa taiping (del éxito final de la cual abriga duras dudas, a juzgar