idea no está nada mal. Hagamos averiguaciones en aquella oficina de correos.
Se detuvieron ante un pequeño edificio en medio de la calle de un pueblo. Unos poquísimos minutos bastaron para obtener la información de que había dos Maldons. Maldon, en Surrey, y Maldon, en Sussex, este último una diminuta aldea pero dotada de oficina telegráfica.
—Eso es —dijo Tuppence con entusiasmo—. Stavansson sabía que Maldon estaba en Surrey, así que apenas se fijó en la palabra que empezaba por S después de Maldon.
—Mañana —dijo Tommy—. Echaremos un vistazo a Maldon, Sussex.
Maldon, en Sussex, era un lugar muy distinto a su homónimo de Surrey. Estaba a cuatro millas de una estación de ferrocarril, contaba con