un poco tarde. Debían de ser como las ocho”.
—Maldita sea, infiernos y rayos —dijo Tuppence mientras ella y Tommy salían del comedor—. Tommy, todo está saliendo mal. Parecía tan claro y bonito.
—Bueno,supongo que debíamos haber sabido que no todo iba a ser coser y cantar.
—Me pregunto si habrá algún tren que haya podido tomar después de eso.
“Ninguno que la hubiera llevado a Londres a tiempo para ir al Savoy”.
—Bueno —dijo Tuppence—, como última esperanza voy a hablar con la camarera de pisos. Una Drake tenía una habitación en la misma planta que la nuestra.
La camarera era una mujer locuaz e informativa. Sí, recordaba muy bien a la joven.