pasé por el camarote vacío, me deslicé dentro y examiné la bota. Saqué del forro un trozo de papel. Justo cuando lo tenía en la mano, oí venir al camarero y salí rápidamente para que no me pillaran. El papel doblado seguía en mi mano. Cuando llegué a mi propio camarote, lo examiné. Señor Blunt, no era más que unos versículos de la Biblia.
—¿Versículos de la Biblia? —dijo Tommy, sumamente intrigado.
“Al menos eso creía en aquel momento. No lo entendía, pero pensé que tal vez era obra de un maníaco religioso. De todos modos, no me pareció que valiera la pena reemplazarlo.
Lo conservé sin pensar mucho en ello hasta ayer, cuando lo usé para hacer un barquito para que mi sobrino pequeño navegara en la bañera. A medida que el papel se mojaba, vi aparecer una especie de diseño extraño por todas partes. Lo saqué apresuradamente de la bañera y lo alisé.
El agua había revelado el mensaje oculto. Era una especia de calco y parecía la boca de un puerto. Inmediatamente después leí su anuncio”.
Tommy saltó de su silla.
—Pero esto es lo más importante. Ahora lo comprendo todo. Ese calco es probablemente el plano de alguna importante defensa portuaria. Fue robado por esta mujer. Temía que alguien le pisara los talones y, no atreviéndose a ocultarlo entre sus propias pertenencias, ideó este escondite. Más