realidad son dos bandas —interpeló Tommy—. ¡Pues es verdad! Me alegra saberlo. Lo de «bandas» suena muy profesional.
Tuppence continuó, enumerando los puntos con los dedos.
—Un robo de joyas, dos evasiones de una muerte violenta, un caso de una dama desaparecida que reduce su figura, una jovencita a la que hemos ayudado, una coartada desbaratada con éxito y, ¡ay!, un caso en el que hicimos el más espantoso de los ridículos. En conjunto, ¡bastante bien! Creo que somos muy inteligentes.
—Eso es lo que pensarías —dijo Tommy—. Siempre lo haces. Ahora tengo la secreta sensación de que una o dos veces hemos tenido bastante suerte.
—Qué tontería —dijo Tuppence—. Obra de las pequeñas células grises.